Amor de madre

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El descansa entre las fauces de su madre
Mecido por el vapor de sus respiraciones
Mientras de ella brotan lagrimas de abandono de aquel que no es y no volvera para ser.

Crece y desciende de las fauces al seno de su madre, voltea al cielo y conoce esos ojos atorados en el infierno, que con llanto pueril lo han bañado de desgracia.

Los besos que en la infancia fueron de ternura infinita y calma posedora, descendieron poco a poco de la frente a sus labios y en el rose de sus lenguas filiales encontraron el deseo de un pecho ardiente.

En su juventud no tuvo que tocarse, mama lo hizo por el, con el vientre que años antes lo había parido hoy lo esperaba inundada una mujer, su madre, para descubrir como arde el deseo cuando una sola leña arde por el.

Hoy murio su madre y el infelizaje de su corazón es infinito, no volvera a sentir el amor, no volvera a sentir ese sentimiento que escapa de la mirada de Dios, no volvera a sentir el amor de madre.

La patada

Hace mucho que nosotros dejamos de ser nosotros

lo nuestro esta fermentando debajo de una cobija roja

los gusanos salen de la masa y se arrastran

llegan a nuestros cuerpos y nos susurran te amo.

 

Los te amos que nunca escuche de mama

hoy son una cruel broma infantil

pero ya no es nada en el susurro de la memoria

porque hoy duelen los te amos que se dicen.

 

La palabra punzante se escupe con sangre

herida la lengua se rinde a sus besos

los labios resignados al fatal destino

son como fieles ciervos a la muerte para la que nacieron.

 

Oculta la muerte se moja al mirarnos

la clandestina obscuridad le permite ser discreta

después de tocarse llora por nosotros

después de llorar nos deja morir poco a poco.

 

 

Faena

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Tu casa tiene  aroma a mi padre

tu casa

Tu piel es suave como las mejillas de mi madre

tu piel.

 

Escoltas mi cuerpo al ruedo, rodeado de madera

rojo ruedo, suave satin

tus manos reconocen mi pelaje

y la furia de mis labios se desliza con suave recelo.

 

Toreas mis caricias esquivando la eternidad

hipnotizas mi cuerpo, desde mis ojos

jalas los hilos de mi cadera que se pega a ti

para rogar esta piedad tuya

esta piedad que es morir o matar.

 

Embistes salvaje con toda la ira

que te han hecho sentir por esto

a lo que le quitas nombre

para no sentir vergüenza.

 

Termina conmigo, clava con fuerza

desangra mi lujuria con todo ese odio

que muerdes entre los labios

cuando pronuncias mi nombre.

 

Llévate este premio sangrante

húmedo de llanto, vació de tiempo

santo de tus coronas

virgen de corazón.

 

 

 

 

 

Flor Imperial

Metí la última caja a mi habitación y revise no olvidar nada, hice la limpieza normal, pero me sentía muy nerviosa porque no había tenido que ocultar nada desde que salí de mi casa huyendo, para estudiar la universidad en la capital.

Es por el recuerdo de ese amor paternal asfixiante que no dude en aceptar cuando mi padre me pregunto si podía recibir a mi hermano, que siguiendo mis pasos, quería estudiar la universidad aquí. Llegaba ese día, una semana antes de iniciar su curso y yo había planeado llevarlo a ver los sitios más  conocidos, era sábado así que pensé en comer juntos en el sanborns de los azulejos y después tomar una cerveza o algo así.

Más tarde sonó mi celular, mi padre me comento que se descompuso la camioneta y estaban más cerca de Tlaxcala que de la capital, llamaría a la grúa y se la llevaría a su casa, llegarían hasta el domingo y traerían a mi madre para comer todos juntos. Colgué el teléfono y cuando vi todas las cajas en mi clóset, supe que cuando Luis llegara sería difícil hacer todas esas cosas, pero como negarme si mi padre paga el departamento, la universidad, las tachas y todos esos gustitos que no iba a dejar. Llame a Tania, sonaba que ya traía la fiesta hasta la cabeza, me dijo que estaba en el Marrakesh y me quede de ver con ella, esa era mi noche.

En una mochila negra guarde algunas cosas que escogí de las cajas, me vestí casual y solo agarre dinero y mis llaves. Salí corriendo al Marra donde encontré a Tania con su pareja de amigos jotos, uno de ellos es nefasto en verdad, exagerado, hipócrita y culero en general, pero no puedo dejarles de hablar porque mueven los mejores dulces de la ciudad. Los salude y uno de ellos inmediatamente me metió una tacha en la boca mientras me dijo:
-Date un poco de vida, cariño.

 

Bebimos, bailamos un poco, fuimos al baño y nos cambiamos de ropa mientras nos metimos unas líneas. Salimos y nos despedimos de sus jotillos, quienes me chulearon el conjunto, nos regalaron unos dulces para el camino, salimos de ahí. La casa a donde fuimos no estaba lejos así que caminamos con calma, además de que en esas calles llenas de gays y trans, nadie nos juzga ni nos acosa. Le conté que mi hermano venía a vivir conmigo y razón por la cual esa noche quería acabar hasta las chichis, después de que él llegue ya no podría salir a esas fiestas tan seguido. Tania se dio cuenta de que nunca hablamos de nuestras familias, empezó a hacerme preguntas que se intercalaban con detalles de la suya. No hable mucho, una familia en Tlaxcala no hace tema de conversación, pero hubo cosas que pensé y no dije, como que a mi padre que trabaja en el gobierno, muchos periódicos le han hecho fama de corrupto y tratante de blancas y si a mí me preguntaran no lo dudaría ni tantito, incluso llegue a pensar que yo quería huir de ese puto pueblo para vivir de verdad y a él le urgía sacarme para hacer más libremente sus cochinadas, por mi madre no había problema porque era una de esas mujeres chapadas a la antigua, a sus amigas les decía que mientras hubiera gasto en la casa él  podía hacer lo que quiera y se dedicaba de lleno a nosotros,  mi hermano era muy tranquilo y callado, cuando éramos niños lo acompañaba a ver un riachuelo y el buscaba tréboles mientras yo tiraba piedritas. En casa nunca faltaban sus chalanes o guarros que cuando mi cuerpo empezó a sentir la urgencia de la primavera por brotar, y mis senos empezaron a caer  como gotas de miel que iban creciendo, no dejaban de mirarme, me negaba a comprar ropa nueva porque me gustaban las miradas que me echaban cuando me ponía las blusas que me apretaban los nuevos brotes en el pecho, sentía un ardor subir desde el vientre y en el pecho el calor hacia galopar la sangre ardiente hasta mis mejillas y mis labios, pero ninguno de ellos se atrevió a calmar ese clamor por miedo a mi padre.

Cuando llegamos por fin a la casa, tocamos el timbre y Popeye, el cadenero nos dejó pasar, ya nos conocía, caminamos un largo pasillo apenas iluminado, llegamos con la chica de la entrada, pagamos y nos dio un par de máscaras, decoradas con líneas doradas, imitaciones de perla y varios símbolos, cubrir el rostro era algo obligatorio. Dejamos nuestras pertenencias en los lockers que están cerca de la entrada, dimos unos pasos, corrimos la cortina de lamé rojo y entramos en la primera sala, una barra llena de luz neón es lo que nos separaba de la oscuridad total, el lugar estaba lleno, muchos en esa sala inicia  conversando, otros entraban ya desnudos y muchos ya tenían la urgencia a flor de labio. Muchos tipos nos invitaron tragos y se acercaron a platicar, por mi parte siempre deje que el  instinto escogiera a quien me sentía con ganas de embestir, permitía que el calor y la urgencia de mis labios me dijeran a quien debía permitirle montar mi cuerpo con salvaje instinto. Nunca me la había pasado mal con esas decisiones, probé muchas cosas que a las mujeres comunes les asustan, me tocaron toda clase de hombres, algunos días busque chicos dulces con cuerpos dulcemente trabajados que con besos suaves buscaban la colisión de nuestras pelvis, su suave tacto sobre mis piernas me incitaba para calmar su calor con el rio que fluía entre mis piernas y que disfrutará la esencia de canela que me untaba después de bañarme. Otros días encontraba a chicos de rasgos duros y manos rasposas por el trabajo, agarraban mis nalgas salvajemente, con un par de golpeteos en ellas invocaban la sangre caliente que las ponía rojas, me susurraban palabras vulgares al oído y terminaba pidiendo como una súplica piadosa que desgarrara mis entrañas con una penetración salvaje para sentirlo arder dentro de mí.

En ese momento miré a un chico que me llamo la atención, hablaba con otro, lo observe un momento para asegurar que no tengan nada entre ellos, pero después de un rato me di cuenta que sólo eran amigos, le dije a Tania para hacer el juego que siempre nos funcionaba. Caminamos hacia ellos, recargue a Tania en la pared, justo entre los dos y nos dimos un beso muy lento, al separar nuestros labios el chico que había visto nos tomó la mano y nos llevó a la siguiente habitación,  era un cuarto oscuro, beso primero a Tania y luego a mí, nos pidió un segundo y salió por su amigo, no le había puesto atención por ver a este chico pero cuando entro, el halo de luz neón de afuera dibujo débilmente su sombra y vi ligeramente que su máscara tenía unas dibujos y parecían los símbolos del póker, no me desagrado, así que deje que me besara, tan pronto como sus labios tocaron los míos sentí ese rubor ardiente que viene desde el pecho, no me dijo nada, bajo sus labios a mi cuello, mi piel se erizo y sentí la tibieza de mi entrepierna humedecer las paredes de terciopelo , bajo más y llego a mis senos que estaban coronados por mis pezones endurecidos esperando su tibia saliva, con mis manos toque su abdomen y seguí el camino hasta su miembro, la oscuridad me impidió ver su magnitud pero con las manos lo descifre, sentí como latía entre mis dedos,  lo moví suave con el dorso de mi mano, me hinque para probar el sabor que emanaba de él y descubrí que desprendía un olor ligero a madreselva y me hizo sentir más atraída hacía el, me levanto de un brusco jalón y me puso contra la pared, sus piernas abrieron las mías y de una embestida está dentro de mí. El deseo no nos permitió esperar y la penetración se volvió un ritual convulso, en éxtasis mi cuerpo no me respondió,  choque mi pelvis contra el con fuerza, le arañe la espalda y parecía como si los gemidos de las demás personas fueran solo un eco del grito que estaba atorado en mi interior. Mi cuerpo se deshizo sobre él, mientras  salió de mi con menos fuerza de la que entro.

Su amigo ya lo esperaba afuera porque Tania término con él desde hace rato, me beso y se salió, mi amiga me jalo mientras otra chica la acariciaba, La deje casi de inmediato y busque sentarme para recuperarme, salí a tomar una chela y la espere  mientras fumaba un cigarro. Cuando salió nos cambiamos en los vestidores, salimos a tomar un taxi y nos despedimos cuando el amanecer empieza a amenazar lo que nosotros todavía nos atrevimos a llamar la noche. Llegue a casa, me puse pijama y tome cuatro vasos de agua para evitar la resaca. Cuando estaba por  acostarme oí el timbre, encabronada me levante,  abrí la puerta,  era mi hermano.

-Pensé que llegarían más tarde.

-Llegamos ayer, el de la grúa pudo reparar la camioneta y papa decidió traerme, te llamo y como no contestabas le hable a Héctor, mi amigo de la prepa, lleva un año viviendo aquí, le pedí paro para dejar mis cosas ahí, insistió en que me quedara y a papa le pareció bien ¿no has dormido?  Traes unas pinches ojerotas.

-Tú también traes ojeras pendejo, seguro te pusiste pedo con Héctor

-No he dormido nada

Se sentó en el sillón, puso la mochila azul que usa desde la prepa a un lado, me sigue contando.

-Apenas llegue y ya amo a esta ciudad, Héctor y yo compramos un yoniguolquer y ya entonados me llevo a una fiesta rara, no lo vas a creer, me robe esto …

Me decía mientras sacaba de su mochila una máscara con un trébol grande al centro y los otros símbolos del póker al rededor.

 

Ezra

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Sus manos aun conservan manchas de pintura

me besa y sus labios saben a marihuana

pero puede ser el humo en la habitación

en un sofacama descubrimos el mundo.

Ahogados en ácido, con los ojos rojos

el sudor en la frente, el temblor de las manos

nos reímos del arte y nos cagamos en nuestra generación

nos amamos a nuestra manera

a la manera que este mundo nos prohibió.